Wednesday, March 3, 2010

El poder de la bandera

La semana pasada mientras manejaba al trabajo, vi un coche con una pequeña bandera canadiense. La bandera sobresalía de la ventana del coche. Esto me parecía un poco diferente porque no es muy común en esta zona exponer la bandera así. Algunos minutos después, vi que era una señora que manejaba el coche. Me soprendió y me pregunté ¿porqué la bandera cañadse? Poco después, me di cuenta que pasaban las Olimpiadas en Canadá y era posible que anoche Canadá ganó una medalla, y la señora mostraba su orgullo de ser una canadiense con la bandera. ¡Qué cosa interesante! La bandera puede decirnos no solo del origen de una persona sino también de sus sentimientos.

Así que al manejar, me recordé que había leído de una mujer iraní, Marjan Kalhor, que participaba en las Olimpiadas en el deporte de esquí alpino. La señorita Kalhor no ganó una medalla, pero su participación era una cosa de gran interés para el mundo. En parte, porque las mujeres en Irán no tienen los mismos derechos que las mujeres en los países occidentales.

Sin embargo, pensé, "¿que habrá pasado, si señorita Kalhor había ganado una medalla y después una persona de origen iraní habrà puesto una bandera de Irán en su coche?" ¿Cómo me parecería este gesto de orgullo y patriotismo a mí? ¿Lo mismo o diferente, considerando la imagen política de Irán? En mi opinión, la señora con la bandera canadiense y la persona hipotética iraní ambas mostrarían el orgullo de su país de origen, pero las diferentes imágenes de sus países respectivos producirían una apariencia diferente. En un instante el gesto podría parecer amigable y en el otro amenazador. ¡Qué poderosa es la bandera!

2 comments:

  1. Holita, Fahim. No sé cómo responder a tu pregunta, ya que casi no les hago caso a las Olimpiadas por su comercialización. De verdad, creo que la bandera se comercializa también, y cuando los atletas corren con sus respectivas banderas o se las ponen casi como ropa al ganar, me parece un acto de auto-promoción y auto-comercialización, ya que se supone que casi todos los atletas esperan un contrato comercial lucrativo. Soy cínica, lo sé, pero a mí me encantaría volver a los días cuando sólo se aceptaban atletas amateurs.

    Pues...hasta pronto,
    Ali

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  2. Hola, Fahim. ¿Qué tal? Te mando mañana el próximo capítulo. Porfa sigue compartiendo tus cuentos conmigo. ¡Me encantan!

    Muchos saludos,
    Ali

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