Tuesday, October 30, 2012

Las memorias que le perseguían

Nunca sabremos completamente por qué, pero tan pronto como Margarita pronunció estas palabras, memorias escondidas salieron de las neuronas de Paco. En su cabeza, había imágenes dispersas por todas partes: figuras desconocidas, oscuras, y dolorosas. Al mismo tiempo, un sentimiento muy fuerte pero familiar le inundó el cuerpo entero. Se sentía como estuviera solo en un espacio abierto y frío por la noche que no tenia ni la luna ni las estrellas. Es difícil saber exactamente los sentamientos de Paco, sin embargo se sentía muy vulnerable. Y desde vulnerabilidad salió un miedo intenso que congeló a Paco totalmente en frente de la mosca. Paco, alguien tan poderoso, ahora se encontraba en un estado de parálisis en su propia tela.

Frente a la araña, Margarita, la mosca neurótica, no se movía tampoco. Parecía ya muerta. Es interesante que el parálisis de Margarita saliera desde la misma emoción que de Paco, pero en el caso de la mosca, el peligro se presentaba enfrente de ella, mientras para Paco, memorias dolorosas le proseguían y asustaban.

Wednesday, October 24, 2012

El lugar azul

Paco abrió los ojos. Él todavía estaba desorientado. No podía recordar nada de las horas anteriores. En muy poco tiempo, se dio cuenta que era la mañana. El sol se levantaba sobre las colinas y una brisa fresca soplaba desde el norte. Paco era una araña masculino. Él vivía en el porche delantero del alcalde de una pequeña ciudad desconocida. Paco era joven y muy bello. Tenía 8 patas largas y fuertes con pequeñas manchas negras. Aunque nunca ha visto su cara en un espejo, algunas arañas femeninas le han dicho que estaba muy guapo. Paco soñaba con convertirse en una estrella del teatro.

Pero ahora él se estaba muriendo de hambre. Y su tela de araña estaba completamente vacía, sin ningún insecto. Había chiquititas gotas de roció en los hilos de la tela y la movía un poco con la brisa de vez en cuando. De repente, algo chocó en la tela y instintivamente Paco se movió rápidamente hacia el alboroto. Era una mosca. Como Paco acercaba la mosca que estaba tratando de liberarse furiosamente, el recordó algo de la noche pasada. Él paró enfrente de la mosca que estaba gritando, “¡Señor, no me coma, soy inocente, me llamo Margarita, no me coma, por favor!” La mosca estaba muy pero muy nerviosa y el miedo estaba inundando su cuerpo con la adrenalina. Paco se adelantó suavemente y cuando estaba a punto de comersela, Margarita, con ojos cerrados, esperando el fin de su vida, gritó, “¡Yo sé donde esta el lugar azul!” Paco se paró lleno de supresa y curiosidad.